martes, 16 de agosto de 2016

Yehudah Haleví

Yehudah Ben Samuel Halevi, conocido entre los cristianos como Judá Leví y entre los árabes como Abu Hasán ibn Leví, nace en Tudela entorno al 1070, bajo la influencia de la dinastía taifa de los Ben Hud en Zaragoza, y muere en Jerusalem en 1141.

Hombre profundamente religioso, fue médico, profesión con la que se ganó la vida. También realizó estudió filósofía griega y el Talmud, aunque sobre todo es conocido por su extensa y magnífica obra poética en hebreo, de la que se conservan unas 800 composiciones, en la que toca tanto temas profanos como sagrados. 

Judah Halevi
Escultura de Yehuda Halevi en el museo Ralli de Cesárea
Entre los poemas profanos se pueden encontrar jarchas romances,  piyyutim,  panegíricos, elegías, poemas al vino y al amor, muy influido su estilo por el de Dunash ha-levi ben Labrat, y entre las de temática religiosa, aparte de numerosos poemas sinagogales, otros que por sí mismos responden a un género nuevo, el de las siónidas, composiciones en las que refleja un hondo lamento por la pérdida de Jerusalem y por su lejanía, agravado por el concurso de la Primera Cruzada:

Elevación hermosa, alegría del mundo, ciudad del gran Rey,
por ti suspira mi alma desde los confines de Occidente!
Mis entrañas se conmueven cuando me acuerdo de antaño,
De tu gloria que fue desterrada, y tu Templo destruido.
Ojalá pudiera volar sobre alas de águila
para regar con mis lágrimas de polvo, mezclándonos!
Te busco aunque falte tu rey, y aunque en lugar de tu
Bálsamo de Galaad haya ardientes serpientes y escorpiones.
¿Cómo no me conmoveré ante tus piedras y no las besaré, si es
a mi boca el sabor de tus terrones más grato que la miel?

Contemporáneo de Ibn Gabirol, Samuel ibn Nagrella, y Moses ibn Ezra, junto a ellos, se le considera el máximo exponente de la poesía hispano-judía.


Siendo muy joven, viajó hasta el sur, estudiando el Talmud en la Yeshivá de Lucena con el rabino Isaac Al-Fasi y residió por algún tiempo en Granada, reclamado por Moses ibn Ezra. Recorrió Córdoba,  Sevilla y Guadix, pero el empuje de la invasión almorávide, le hizo establecerse en Toledo, que acababa de pasar a manos cristianas, donde recibió la protección de Yosef ha-Nasí Ferrusel, Cidellus, el médico de Alfonso VI.

Allí escribe su Diwan, colección de poemas de temática profana. Veamos una muestra:
La cierva lava sus vestidos en las aguas de mis lágrimas
y los tiende al sol de su esplendor. 
No precisa agua de manantiales, pues tiene mis ojos, 
ni sol, con la belleza de su figura.
Y entre sus poemas religiosos, el Quesudá o Himno de la Creación:
¡Dios mío! ¿Con qué te compararé,
si semejanza no hay en ti?
¿Con qué te asimilaré,
si toda forma es estampa de tu sello?
Enaltecido estás sobre toda potencia,
y te sublimaste por encima de todo pensamiento.
¿La palabra de quién te ha contenido?
¿Y la lengua de quién te ha comprendido?
¿Acaso habrá corazón que te haya alcanzado
y ojo que te haya divisado?

Cuando el poderío almorávide declina, vuelve a Córdoba en un principio, para finalmente, encaminarse hacia su añorada Jerusalem entorno a 1135. Por el camino, se queda en Alejandría durante un tiempo, donde recibe gran acogida por su sapiencia. En 1140 realiza la etapa final de su viaje a Jerusalem, no sabiéndose a ciencia cierta si consiguió llegar o murió por el camino.

Su obra en prosa más celebrada es el Kuzarí,  Libro de la prueba y del fundamento sobre la defensa de la religión menospreciada, escrito en árabe y traducido al hebreo por Yehuda ibn Tibbón. El enlace anterior lleva a la versión completa en castellano disponible en Wikisource.

Formado por cinco discursos y una conclusión,  toma como hilo argumental la exposición al pagano rey de los Jázaros, de las razones por las cuales el judaísmo es la verdadera religión revelada a  los profetas, superando al cristianismo y el islam a los que sin embargo, concede ciertas virtudes. El libro ahonda en conceptos filosóficos y teológicos, así como en tradiciones orales judaicas.

Yehudah Haleví ha ejercido una gran influencia en los pensadores judíos posteriores, siendo incluso considerado como una figura inspiradora y mítica del sionismo

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