martes, 30 de agosto de 2016

Moses ibn Ezra

Moses ben Jacob ibn Ezra fue un filósofo, lingüista y poeta judío, nacido en Granada entorno a 1055, durante el mandato del Samuel ibn Nagrella. Considerado como uno de los mejores poetas de Al-Ándalus, su obra influye poderosamente en la literatura posterior, tanto árabe como judía.

Sufre durante su vida dos exilios. El primero le lleva de Granada a Lucena, tras la matanza de judíos del año 1066, donde se convierte en discípulo aventajado de Isaac ibn Gayyat.  A su vuelta a Granada, ocupa cargos de gran relevancia en la administración como el de sahib al-shurta, algo así como jefe de la policía, y entabla una profunda amistad con Yehudah ha-Leví.


Restos de la antigua Alcazaba Cadima en el Albayzin, Granada

La invasión almorávide de la península y la confiscación de todos los bienes de su familia lo empujan a una nueva huída, esta vez hacia el norte cristiano, donde los judíos que huyen del fundamentalismo son muy bien acogidos y valorados. Sin embargo, esta experiencia de desarraigo y el bajo nivel cultural, artístico y social que encuentra en su nueva tierra de acogida marcan toda su obra de una profunda melancolía. Por esta razón es también conocido como el "poeta del lamento". Veamos una ilustración de todo esto en sus propias palabras:
"Después de que los días de la juventud pasaron
como una sombra y los pasos de mis años se han acortado,
me grita el vagabundo: "¡Eh tú, el que vive tranquilo, levanta!"
Y ante su clamor retiñeron mis oidos.
Me levanté con el corazón trémulo y salí
errante, mientras mis hijos imploraban a Dios.
Eran la fuente de mi vida, como podría vivir
sin ellos, faltándome la luz de mis ojos.
El Tiempo me condujo a una tierra
en la que se espantaron mis ideas y pensamientos:
un pueblo de labios balbucientes, de idioma incomprensible,
que al contemplar sus rostros, se abatía el mío"

Muere en 1138 en la judería de Estella (Navarra), sin haber podido regresar a su querida Granada.

La poesía de ibn Ezra

En su juventud, sigue a rajatabla los temas típicos de la poesía árabe: el amor, el vino, los jardines floridos, la amistad... A esta época pertenece el Sefer ha-'Anaq o "Libro del collar" en hebreo, que es una colección de composiciones al estilo tajna, en la que se repite un mismo vocablo con distinto significado en diferentes estrofas. La primero parte de su Diwan también corresponde a este periodo, así como al menos dieciséis moaxajas con jarchas en árabe, romance y hebreo de su autoría:

Unos ojos sin sueño / mi secreto desvelaron
a todos, y aguas torrenciales / vertidas son mi testigo

de la hoguera del amor / en mi osamenta encendida;
ya ni armas encuentro / para vengar mi sangre
de mano del corzo que males causa / a mí y a mi sueño,
pues me pusieron / calumnias en boca de mi amado
contra mí y acabó conmigo, / el día de mi ruina celebrando.

Ciervo es cuyo brillante rostro / sonroja a la luz de la mañana;
las víctimas de sus ojos / muchas son y sin cuento,
su corazón y razones / una jaula de mentiras;
no caminaré ya erguido / pues se quebrantó mi fuerza,
a mi alma destrozó, / al volar de mi cuerpo, la partida.

Lucero que con la luz de su fulgor / Poniente al Oriente iguala;
es sin par, y lleva el nombre / del príncipe entre sus hermanos,
en su poder se asemeja / a él y en sus virtudes,
grato es, de esbelta talla, / racimo de 'En Gedi,
a cambio del cual mi espíritu / pondría en manos de mi amado.

Al ver sus mejillas con / hileras de preciados aromas
de mirra, a causa de lo que esconden / bebo amarga ponzoña;
con el filo de la espada de sus ojos, / mi sangre verter intenta;
tan excelso que si las Pléyades / quieren ser adorno 
suyo, les dirá y rogará: / "postraos a mis plantas".

¿De qué sirve?¿qué consigo / presentando mis súplicas?
¡Sólo que la garganta / se inflame del amargor de mi grito!
Clamo de tanto enojo / sobre mi alma volcado:

"Al hombre agraviado / si el juez lo condena,
¡Ay Dios! ¿tiene alivio / quien tal es su pena?"

Tras su exilio en el norte cristiano, la temática de su poesía cambia drásticamente. Son los años del lamento y la queja por la dureza con la que le ha tratado el destino.

Entre sus poemas sinagogales, de los que se conservan más de doscientos, los más celebrados pertenecen al género de la poesía penitencial. De hecho, ibn Ezra es conocido entre los poetas judíos por el sobrenombre de  ha-Sallah, "escritor de penitencias" a causa de sus selihot, piyyutim destinados a ser recitados en Yamim Noraim y Yom Kippur. . Estos poemas invitan al hombre a mirar en su interior para comprender la vanidad de los placeres humanos y la inevitabilidad del juicio divino.

Otras obras

Sobre filosofía y poética, el Arugat ha-Bosem "Arriate de Aromas", escrito en árabe y dividido en siete capítulos, trata sobre Dios y otras cuestiones. Con una clara inspiración neoplatónica, cita a diversos filósofos, como Pitágoras, Sócrates, Platón, Aristóteles,... y entre los judíos, a Saadía Gaón y Salomón Ibn Gabirol.

Pero su obra más conocida es el Kitab al Muhadarah wal-Mudhakarah, tratado de retórica y poética escrito como respuesta en ocho capítulos a otras tantas preguntas hechas por un amigo en relación con la poesía hebrea. Muy curioso es el quinto capítulo, en que hace referencia al establecimiento de los judíos en España, situándolo a comienzos del Éxodo, por ser esta la versión que se ha mantenido durante los siglos posteriores, a falta de otra datación histórica más precisa.

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